“aprender a vivir” vs “aprender a morir”

Un alto en las primeras vacaciones de Irati para plantear un comentario sobre un post de Guiller sobre el dilema de “aprender a vivir” y “aprender a morir”.

Hace ya unas cuantas lunas… yo también fui un joven padawan que creía firmemente que bajo los adoquines había arena de playa. Pero también tuve que aprender que para llegar a ella había que sortear varios peligros que nos esperan agazapados en cada recodo del camino, hasta mucho más allá de habernos convertido en caballeros jedi “hechos y derechos”.

El primero de ellos queda patente y diáfano en el post que nos ha dejado Guiller. La elección entre “aprender a morir” y “aprender a vivir”… primer paso en el camino, primer paso imprescindible… para poder dar un segundo y luego un tercero… Pero hay otros tres que también emanan del “film” que recorre el post:

  • Autocrítica:

    A lo largo de la película una misma situación se sucede una y otra vez. Cuando un nuevo recluso se incorpora al grupo de protagonistas, el recién llegado pregunta a alguno de sus nuevos compañeros si es inocente o no. El interpelado siempre responde lo mismo… “claro que soy inocente… mi abogado la jodió… eso es todo”. Ninguno de ellos parecía dispuesto a aceptar públicamente el error que le había llevado a prisión. Pero fue el propio Red en la última vista para decidir si era merecedor de recuperar su libertad, en la vista en la que le declaran “rehabilitado”, el que da con la clave de este segundo peligro. Red confiesa que todos y cada uno de los días pasados en prisión había intentado convencer a aquel joven, cuyos actos le habían llevado a aquella cárcel, de que depusiera su actitud y evitara cometer el delito que condenara a los dos al presidio. Y no fue hasta el momento en que planteó abiertamente y sin tapujos su culpabilidad, una exposición libre de convencionalismos, de autojustificaciones, de autocomplacencias… de trampas al solitario… cuando consiguió llegar a una dimensión superior y acceder a su propia libertad. Nunca podremos llevar a nuestra organización, sea cual sea, a una nueva dimensión si no somos capaces de realizar una autocrítica sincera y dura a la par que constructiva.

  • Constancia:

    Brooks dejó claro cómo llegó a ser víctima de la “institucionalización”, Andy nos explicó su elección de “aprender a vivir” y el alcaide y sus secuaces su empeño en conseguir que los convictos de Shawshank abandonaran el ejemplo de Andy y se dejaran llevar hacia el futuro que esperaba a Brooks. Este pulso entre los “aprender a vivir” y los “institucionalizadores” lleva a los primeros a pasar largas temporadas en el “agujero”. Resulta difícil pero imprescindible no dejarse llevar por el desaliento y no ir “institucionalizándonos” poco a poco a medida que vamos cayendo en “agujeros” existentes en nuestras organizaciones.

  • “institucionalizado” por fuera y “aprender a vivir” por dentro:

    Andy, a lo largo de la “peli”, va convenciendo a todos los guardias, con el alcaide a la cabeza, de lo “institucionalizado” que había llegado a estar. Estos últimos llegaron a estar tan convencidos de ello que otorgaron a Andy su confianza y lo convirtieron en su propio “director financiero” en la sombra. No había otra forma de que Andy cumpliera con sus objetivos, debía conseguir parecer “institucionalizado” a los ojos de sus guardianes. Pero la realidad era muy distinta: “institucionalizado” de día y “aprender a vivir” de noche. Andy lo tenía fácil, su verdadero yo se escondía tras un poster pegado en la pared de su celda. Un poster que le recordaba cada noche, cuando las luces se apagaban y cerraban la puerta de su celda, que él era en realidad un “aprender a vivir”. A veces, para poder medrar en nuestras organizaciones, es necesario mantener esta doble personalidad. Parecer “institucionalizado” para poder moverse con la libertad precisa y no terminar en el “agujero” cada dos por tres… y mantener nuestra parte de “aprender a vivir” para poder cambiar sus esquemas poco a poco y desde dentro. Desgraciadamente no todos ni todas disponemos de un poster pegado en nuestro cubículo que nos recuerde la frontera entre nuestros dos yos… y esto nos hace correr un doble riesgo. Por un lado, el llegar a un punto en el que terminemos por no distinguir un yo del otro… contrayendo una especie de esquizofrenia que nos lleva a no saber muy bien quiénes somos ni hacia dónde nos dirigimos. Y por otro lado, que se establezca una carrera entre los dos yos hasta que uno de ellos se imponga… si gana “aprender a vivir”… bien, pero si gana el otro… podríamos llegar a la situación de estar totalmente “institucionalizado”, pero manteniendo el discurso y las formas de “aprender a vivir”… nada que ver con la hipocresía, sino con hacerse trampas al solitario a uno mismo.

Ya hace mucho tiempo que no tengo posters en las paredes de mi habitación, pero sí dispongo de un mecanismo que me proporciona el ancla adecuada para no caer en esa suerte de esquizofrenia que antes comentaba. En mi poster aparecen cuatro figuras: un monte cargado de nieve, un velero en plena ceñida, Iratitxu (alias Mofletitos) y Elena (mi otra mitad)… La primera me recuerda la humildad (las montañas son tan grandes y nosotros tan pequeños), la segunda la paciencia (el viento, y no el hombre, es el que dicta cuándo llegaremos a nuestro destino), la tercera su inagotable curiosidad y la cuarta su sinceridad y su complicidad. Un coctail de cuatro ingredientes, los cuatro en mayor o menor medida me proporcionan la serenidad necesaria para seguir siendo un “aprender a vivir” en un mundo plagado de “institucionalizados”.

Saludos desde Begur

PD: Os dejo con un libro (MAUS de Art Spiegelman) que también habla de aprender a morir y aprender a vivir… la diferencia entre los ratones, los gatos, los cerdos y los perros… y las aventuras y desventuras de Vladek Spiegelman nos invitan a reflexionar sobre ello.

PD2: El pasado 24 de mayo participamos en una jornada sobre seguridad y sistemas de información organizada por el Colegio de Ingenieros Informáticos de Euskadi. Os dejo mi ponencia y un vídeo resumen de la jornada.

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Una respuesta a “aprender a vivir” vs “aprender a morir”

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