Yo también estoy indignado

Muchos me han precedido y témome que no seré el último en engrosar las filas del colectivo de indignados. A lo largo de la historia, nuestro grupo siempre ha estado escondido en la sombra, sin contar con más que un “refunfuño” mediante “radio macuto” como medio de expresión. Un “refunfuño” que se ve ahogado cada vez que un representante del poder establecido aparece en escena.

En ocasiones, cuando el grado de “indignación” llega al umbral límite y el grupo de “indignados” se encuentra conformado por un número suficiente de personas… algo pasa… y ese “refunfuño” se transforma en un grito. Un grito desgarrador que hace estremecer al poder establecido y ocupa las primeras planas de los tabloides y medios de comunicación. Durante los últimos años, no pocas han sido las situaciones en las que el “refunfuño” ha mutado a “grito desgarrador”. Algunos han provocado un golpe de timón en la historia de la humanidad apartándola de su camino y dirigiéndola hacia nuevos, inimaginables e insospechados derroteros: la “indignación” de una parte importante del pueblo alemán, aprovechada por los líderes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, llevó a Europa a una de sus peores pesadillas… la II Guerra Mundial. La “indignación” del pueblo ruso lo llevó primero a la Revolución de Febrero del 17, en la que se acabó con la autocracia del Zar, y a la posterior Revolución de Octubre encabezada por los soviets y el partido bolchevique. Otros, sin embargo, han quedado en nuestra memoria colectiva como hechos impregnados de cierta nostalgia y romanticismo: el Mayo francés, Woodstock y la guerra de Vietnam o la movida madrileña…

Todos con sus peculiaridades, pero movidos por los mismos motores empujándolos hacia su “indignación”. Oskorri y Benito Lertxundi recogen bien las dos principales fuentes de combustible que alimentan los motores de la “indignación”.

Oskorri en su canciónOinaz eta Ganboa” :

 Burruka armatu batetan hiltzera doanak

bizitzea emateko, arrazoi gogorrak

atera behar ditu bere erraietatik,

bere hesteetatik. Kolore bategatik,

arrosa bategatik, hodei bategatik,

absurdu da hiltzea.

Gure historia kontatu digutenek

beti esan digute euskaldunok,

burruka armatuetan,

kolore bategatik, arrosa bategatik,

hodei bategatik, hil garela;

eta hori ez da egia, gerra guztietan

arrazoi sakonagoak egoten direlako

esate baterako gutxiren asea

eta askoren gosea.

Euskal herrian ere

hala gertatu delako beti,

batzuek dirua dute eta gehienok izerdia…

Benito en su “Gure Bide Galduak”:

Gu gazteok gaur gabiltza

mundu galdu honetan,

gerra bat barruan degula

zer egin jakin gabe.

Gurasoen mundu aldrebes hau

ez dugu onartzen,

diruaren morroi izaten

erakutsi digute…”

El último “grito de los indignados” se ha visto alojado en las principales plazas de nuestras ciudades, y también esta vez todo el proceso ha seguido las mismas pautas que en ocasiones anteriores. Un guión establecido que se repite una y otra vez:

  1. Catalización:

Tres variables se precisan para llegar a este primer estadio. La primera se centra en que el grado de crispación y de indignación llegue a adquirir una magnitud cercana al umbral de explosión. En segundo lugar, que el número de individuos “indignados” alcance la masa crítica suficiente como para que el fenómeno de la indignación no parezca asunto de cuatro o cinco chalados/as. Por último se hace imprescindible la no existencia de un canal adecuado para hacer llegar tanta “indignación” a las esferas de poder que disponen de las herramientas adecuadas para resolver las causas que la provocan.

  1. Clasificación:

Una vez superada la primera fase, e imbuido el colectivo de “indignados” en la vorágine de manifestaciones, disturbios, protestas, acampadas, asambleas… siempre surge alguien que siente la imperiosa necesidad de ponerle un nombre, una cara… un algo que permita identificar a la nube de “indignados”, al fin y al cabo es difícil hablar con alguien o de alguien que no se sabe quién es. Pero una nube, por definición, no tiene una forma concreta o mejor dicho… tiene muchas formas concretas diferentes. Quién no ha jugado de niño a intentar reconocer formas en las nubes del cielo… y no ha conseguido ponerse de acuerdo con sus amigos… porque cada uno ve figuras diferentes. En esta ocasión la nube ha sido lo suficientemente hábil y escurridiza para haber sido etiquetada de una forma en concreto: 15-M, “los indignados”…

  1. Apropiación:

Este tercer apartado no corresponde a una fase de evolución propiamente dicha, sino con una amenaza o peligro al que queda expuesta la nube de “indignados”. El oportunismo no se encuentra ente los siete pecados capitales, pero sí cuenta con varios de ellos como ingredientes principales: una parte de lujuria, otra de gula y unos toques de avaricia. Y ese oportunismo puede llevar a caer en la tentación de apropiarse del trabajo de los “indignados” y envolverlo en las siglas o logotipos de los “apropiadores”. Muchos son los ejemplos de esta técnica de apropiación. Algunos cercanos: hace tiempo, cuando alguien quería convocar una manifestación en Bilbao, no tenía más que colocar una pancarta delante de la multitud que salía de San Mamés después de un partido del Athletic. Y otros más lejanos: la apropiación de las acampadas en Portugal por parte de los partidos de izquierda como PCP o del Bloco de Esquerda ha llevado a una politización de la acampada lisboeta, perdiendo el referente original que empujó a su creación.

  1. Concreción

Extraña palabra esta: “Concreción”. Dicen que todos y todas somos iguales… pero todos y todas diferentes… y aunque el origen de nuestra “indignación” nazca en un punto común, el número de reivindicaciones puede ser tan grande como “indignados” hay en el mundo. Por ello se hace imprescindible aunarlas y transformarlas en una pequeña lista de peticiones concretas, que tenga cara y ojos, que sea más fácil de entender, digerir y llegado el caso… atender. Hay muchas personas que claman y reclaman el fin de las guerras y el hambre en el mundo… pero sería más fácil llegar a ese loable objetivo a través de peticiones como: Instalación de redes de saneamiento y agua, proyectos de nutrición, seguridad alimentaria o salud… En el caso del movimiento de los “indignados de sol”, cuatro fueron las líneas de reivindicación: la reforma electoral, la lucha contra la corrupción, la separación efectiva de los poderes públicos y la creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política.

  1. Consecuencia

Último, y creo que más importante, apartado cuyo objetivo se centra en responder a la pregunta: ¿y después qué?. ¿Qué quedó después de que los últimos “indignados” dejaran de tirar piedras a la policía francesa en el 68? y ¿Qué queda cuando las últimas tiendas de campaña desaparezcan de las plazas de nuestras ciudades y pueblos? Es difícil mantener las medidas de presión “desesperadas”, simbólicas y excepcionales durante mucho tiempo. Es en ese momento en el que se hace necesario el verdadero compromiso, la verdadera militancia, la verdadera solidaridad. Esas personas que siguen trabajando alejados de los focos y los grandes titulares, con la misma ilusión con la que salieron a la calle y que llevan a cabo una labor sorda, lenta, anónima y en la mayoría de los casos sin recompensa más allá de una labor bien hecha y una conciencia tranquila.

Pero… ¿Qué pasa si no se alcanza una masa crítica de indignación y no se recorre ninguno de los cinco pasos anteriores?¿Qué les espera a los indignados e indignadas que no tienen “Puerta del Sol” a la que acudir? Bertolt Brecht arroja algo de luz al respecto:

Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.”

Bertolt Brecht

Sólo nos quedan las acciones individuales. Hay personas que dedican una parte más o menos larga de su vida: un mes de vacaciones, varios veranos, uno o varios años… a proyectos de cooperación en otros países más necesitados. Pero lo realmente difícil es llevar esa labor día a día y en el mismo lugar en el que vivimos, en el que trabajamos, en el que estudiamos o en el que comemos. En este último frente de lucha no hay fecha de fin, no tenemos billete de vuelta a casa… esa es nuestra propia casa. Es más que evidente que así no se puede cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar “nuestro” mundo, el mundo que nos rodea. Ese mundo que esta conformado por nuestros compañeros de trabajo o estudio, nuestras familias, amigos, vecinos… no hacen falta grandes acciones ni heroicas proezas… basta con pequeños gestos, pequeñas palabras… como decía mi amama: “… en pequeñas “diócesis” pero todos los días…”. Seguro que movemos el mundo mucho más lentamente, pero a la larga los cambios son más profundos y lo llevamos mucho más lejos.

El gran Albert Einstein nos deja la clave para terminar este post:

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas”

(Albert Einstein)

Así que os dejo algunas preguntas que nos permitan reflexionar sobre nuestro entorno:

¿Tú también estás “indignado”?

Si es así…¿por qué estás indignado?

Si miras a las personas que están a tu alrededor… ¿están indignadas?

Si lo están… ¿Sabes por qué?

¿Tenéis a vuestra disposición un canal para encauzar vuestra indignación?

Si es así… ¿por qué sigues indignado? Y si no…

¿Qué estáis dispuestos y dispuestas a hacer para intentar resolver la causa de vuestra indignación?

Respóndete a estas preguntas. No hace falta que lo publiques a los cuatro vientos, con tal que te lo susurres a ti mismo es suficiente… pero siendo honesto contigo mism@… sin hacerte trampas al solitario.

Tenemos dos formas de enfrentarnos a nuestra “indignación”. JFK y Oskorri nos dan las claves de cada una. ¿Cuál es la tuya?

“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país.”

John F. Kennedy Trigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos

Oskorri en su canción “Oinaz eta Ganboa”:

…Bostehun urtean egon

gara justizi-eske

baina sua eta ura

ezin nahas ditezke,

irakin edo amata

ez dago ezer beste,

inork ez dezala esan:

adiskide zaitezte”.

Actualización:

Como os decía un poco más arriba, una de las reivindicaciones de los indignados se refiere a la reforma electoral. Amalio comparte, de forma clara, concisa y certera, sus reflexiones sobre como encarar las futuras elecciones 20N desde la óptica de la indignación.

Traducción del las canciones de Oskorri y Benito Lertxundi:

Oinaz eta Ganboa”

Aquel que va a morir en un conflicto armado,

para dar su vida, necesita sacar razones robustas

de sus raíces, de sus intestinos.

Es absurdo morir por un color, por una rosa o por una nube.

Aquellos que nos han contado nuestra propia historia

siempre nos han dicho que los vascos,

en los conflictos armados, hemos muerto por un color, por una rosa o por una nube;

y eso no es cierto, porque en todas las guerras hay razones de mayor calado como:

el hastío de unos pocos y el hambre de muchos.

Porque en Euskal Herria también siempre ha sido así, algunos tienen el dinero y la mayoría el sudor.”

… Hemos estado pidiendo justicia

durante quinientos años

pero el fuego y el agua no pueden mezclarse,

hierve o se apaga, no hay más opción,

Que nadie diga:

haceos amigos”.

Gure Bide Galduak”:

Nosotros los jóvenes caminamos hoy

en este mundo extraviado,

con una guerra en nuestro interior

sin saber cómo actuar.

No aceptamos

este trastornado mundo de nuestros padres,

nos han enseñado

a ser criados del dinero…”

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2 respuestas a Yo también estoy indignado

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