La crisis y la caja de cambios del Ford-Lotus…

Casi todas las mañanas, en el trayecto entre nuestra casa y al trabajo, alguien se asoma por la radio y se empeña en recordarme que estamos en crisis. Me dice que si este año va a ser pésimo, que si los bancos, que si el déficit, que si Grecia, que si la UE, que si los mercados… y yo no entiendo nada.

Dos son las imágenes que se dibujan en mi mente cuando los oigo hablar sobre todo este lío. La primera viene de la mano de Felipito, el indeciso pero fiel amigo de Mafalda:

 

La segunda, de uno de los grandes pensadores del siglo XX junto a la propia Mafalda, Groucho Marx y el maestro Gila… el incombustible e incorruptible… Obelix. Hay dos cosas que sacan de quicio a nuestro buen amigo galo: que le llamen gordo (todos sabemos que no está gordo… que sólo es de complexión robusta y bajo de tórax) y que les traten de “montón”. En varios episodios “Julito”, Julio Cesar, se refiere a ellos como “un montón de galos”, y eso le saca de sus casillas… Él siempre replica: “… cómo que un montón de galos!!!! no somos un montón de galos!!! somos muchos galos juntos!!!!…”

Y tiene razón, porque cuando un conjunto de individuos se fusiona pasando a adquirir la categoría de montón o masa… mal rollo. Un conjunto de individuos piensan, razonan, dialogan… las masas y los montones no, no tienen cara ni ojos y no se les puede agarrar de las solapas y ponerlos en su sitio ni atizar una genuina torta gala de las que acostumbra nuestro amigo. Afortunadamente para él, Obelix no conoció nada parecido a la crisis actual, pero estoy convencido de que le llevarían los demonios porque parece que los causantes de ésta se esconden en varios montones de los que él odia tanto: los mercados, la UE, las agencias de valoración, los bancos… Hay un dicho marinero que reza: “… alguien no navega en los barcos…”. Así que si el patrón de turno tiene que dar una orden, nunca debería ser del tipo: “… que alguien cace la escota de la mayor!!!!…” sino del tipo: “… Jaimito, caza la escota de la mayor!!!” Y esto me lleva a pensar que “la banca”, “los mercados”, “la UE”, “la economía”, “la sociedad”… estarán compuestos por empresas, bancos, partidos políticos, sindicatos… dirigidos por personas con cara y ojos a las que se les puede agarrar por las solapas y preguntar por qué y con qué derecho nos están llevando por la senda por la que caminamos. 

Poco o nada sé de macroeconomía, y me pierdo cuando resuenan cifras astronómicas de millones de euros y, por supuesto, no conozco la solución que resuelva el horrendo panorama que nos rodea… pero como habitante del mundo de los pequeños sí sé cómo manejar situaciones de crisis a mi nivel, en un orden de magnitud cercano a nuestro día a día… al de nuestra economía doméstica.

No es la primera, y no será la última crisis, a la que se enfrenta nuestra sociedad. Recuerdo el aire taciturno y de gravedad del rostro de mi aita a principios de los 70. Corría el año 1973 e intentaba capear la primera crisis del petróleo. Por aquel entonces, no había nada parecido a lo que hoy es una hoja de cálculo… pero mi aita tenía la suya. Un cuaderno cuadriculado con pastas negras en el que iba apuntando todos los movimientos de dinero que había en la casa. Un cuaderno en el que gastaba una parte importante de su tiempo haciendo cuentas y más cuentas. Mi aita y su inseparable cuaderno eran nuestro director financiero particular. Él nos decía cómo estaba nuestra cuenta de resultados, nuestro cash, hacía proyecciones a un año vista y nos decía cuándo podríamos comprar aquellas cosas que teníamos en la lista de “inversiones” o atacar aquellos trabajos que figuraban en la de “proyectos”. Mis hermanas y yo mirábamos el cuaderno, nos mirábamos, lo volvíamos a mirar y lo único que entendíamos es que cuantas más cifras rojas hubiera… PEOR y cuanto más negros fueran los números… MEJOR…. Y esto de los números rojos y negros nos llevó a aprender el significado de una de las palabras que los chicos y chicas de la radio se empeñan en utilizar: EL DÉFICIT.

Gustav Robert Kirchhoff (Königsberg, 12 de marzo de 1824 – Berlín, 17 de octubre de 1887) fue un físico prusiano que se dedicó a estudiar el funcionamiento de los circuitos eléctricos… y sin quererlo nos explica eso del DÉFICIT. Su primera ley nos dice:

En cualquier nodo, la suma de las corrientes que entran en ese nodo es igual a la suma de las corrientes que salen. De forma equivalente, la suma de todas las corrientes que pasan por el nodo es igual a cero”

O lo que es lo mismo…: 

… Todo lo que entra es igual a todo lo que sale… y de donde no hay no se puede sacar…”

Así que cuando el color encarnado comenzaba a adueñarse de la hoja de cálculo de aita, y según Kirchoff…, no quedaba más que ajustarse el cinturón y gastar menos. Era entonces cuando cada uno hacíamos una labor de introspección y analizábamos aquellas cosas en las que nos gastabamos el dinerito y de cuáles podríamos prescindir y de cuáles no. 

El principio del proceso era fácil… eliminando aquellas cosas claramente superfluas: viajes, vacaciones, ocio… El problema se planteaba cuando había que seguir adelgazando y ya solamente quedaban los “must” en la lista… aquello que nos parecía imprescindible a todas luces, ¿qué hacer en ese caso?

Hay varias estrategias llegado este punto:

  • La primera la denominábamos estrategia “regalo de cumpleaños”. La primera tentación fue eliminarlos de cuajo… al fin y al cabo si no hay “pasta”… no hay regalos. Pero luego, pensándolo con un poco más de tranquilidad, nos planteamos si eran importantes y por qué, qué era lo que más valorábamos de ellos: el precio, el esfuerzo económico o de imaginación del regalante, la ilusión del regalado… y concluimos que lo más importante era la satisfacción del regalante frente a la cara de felicidad y sorpresa del regalado… situación a todas luces imprescindible.

    Pero… y si no hay “pasta” pero queríamos seguir con los regalos… todos nos miramos.. y respondimos al unísono: “pues los fabricamos!!!!”. Esta conclusión de perogrullo nos abre interesantes espacios que explorar.

    • Los chicos y chicas de “Thoughtineuskadi” se empeñan por activa, pasiva y refleja en recordarnos lo importante que es la industria y las POLÍTICAS DE APOYO A LA INDUSTRIA… recuperar nuestra tradición de “pues los fabricamos!!!!”. Cambiar dinero por tiempo, dedicación, iniciativa e ilusión. Lo explican muy bien desde su blog, así que les cedo a ellos la palabra en este asunto.
    • Utilizábamos cosas y materiales que teníamos por casa y nos las apañábamos para que revivieran en los regalos adquiriendo otras aplicaciones o simplemente una segunda juventud… Eso que los “verdes” y no tan verdes llaman RECICLAJE. Estamos demasiado acostumbrados a entrar en la dinámica: compro-uso-rompo-aburro-tiro-compro que se nos olvidan los pasos de: arreglar-reutilizar.
  • La segunda la llamábamos “acostumbrarnos”. Muchas veces elevamos a imprescindibles cosas que no lo son tanto. Es importante que nos bañemos en lugar de ducharnos? Tiene que estar el agua de la ducha tan caliente? Podríamos comer yogures más baratos en lugar de los que más nos gustan? Podríamos cerrar el grifo del agua mientras nos lavamos los dientes? Podríamos estar a gusto con 2 Cº menos dentro de casa? Podríamos cambiar nuestra forma de limpiar los cacharros de la cena?… La respuesta a todas estas cuestiones se basan en “acostumbrarnos”… Los CAMBIOS CULTURALES son lentos, difíciles y hace falta constancia… Los amigos y amigas de innobasque tienen un horizonte de cambio de 30 años… es mucho tiempo, pero en algún momento y por algún sitio habrá que empezar. A veces disponemos de “costumbres” que nos parecen imprescindibles, inalterables e inalienables… pero después de estudiarlas durante un ratillo igual no lo son tanto, llegando a otras más… SOSTENIBLES.

  • La tercera es la de “carrerilla”. A veces nos encontrábamos con un pequeño obstáculo al poner en marcha la estrategia “regalo de cumpleaños”. Para conseguir realizar la tarea planteada necesitábamos algún componente o material del que no disponíamos o precisábamos de alguna técnica que desconocíamos o herramienta con la que no contábamos… y entonces… ¿qué? Un buen ejemplo de esta tercera estrategia era nuestra pequeña huerta. Un cuadrado de 6 metros de lado que nos dejó aitite Alejandro y en el que podíamos llegar a plantar unas 150 plantitas. La realidad es que nos encantaba comer ensalada LTC (Lechuga, Tomate y Cebolla) durante todo el año… pero al precio que estaban los tomates en cualquier frutería, resultaba un lujo “casi” asiático la mayor parte del año. Un lujo que no estábamos dispuestos a asumir pero tampoco a renunciar. Para resolver este aparente galimatías decidimos plantar nuestros propios tomates y envasarlos al aceite, para poder consumirlos en aquellos meses en los que el frió, la humedad y el viento hacían imposible su cultivo. Este plan tropezó con nuestra realidad de urbanitas: nunca habíamos visto una planta de tomate, no sabíamos ni cuándo ni cómo se plantan, no sabíamos cómo cuidarlos, cómo podarlos ni cuánto ni cuándo regarlos, tampoco sabíamos cómo preparar la tierra, si hay que echar abono o no y por último… estábamos más acostumbrados a usar una regla de cálculo, un boli o un lápiz como herramienta de trabajo que una azada, un rastrillo o un escardador… herramientas, que dicho sea de paso, no teníamos… Así que nos pusimos las pilas… e INVERTIMOS en CONOCIMIENTO (empollamos todo aquello que cayó en nuestras manos sobre huertas, tomates, compost, poda…) e INVERTIMOS en MAQUINARIA (compramos azadas, rastrillos, palas, tutores… y le pedimos prestado a Mario, nuestro vecino, su motoazada). Alguien se preguntará: ¿Cómo pudimos gastar dinero si en el cuaderno de aita el rojo campaba a sus anchas? Pues pidiendo unos “durillos prestados”…. Ojo!!! ENDEUDÁNDONOS con el fin de invertir en nuestro propio SISTEMA DE INVESTIGACIÓN Y CIENCIA agrícola y conseguir tomates que pudiéran competir con los del mercado… y no en comprar el móvil último modelo!!! Esta estrategia nos llevaba a que el color rojo se intensificara, temporalmente, en aquel cuaderno negro, aunque con la idea de que a medio plazo, el siguiente verano, se tornara en un negro “zaino” y recobráramos la tranquilidad. A veces hay que retroceder para coger “carrerilla” y poder llegar más lejos y en mejores condiciones.

    Curiosamente, y a pesar de los chicos y chicas de la radio, puede que el tan temido DÉFICIT no sea tan malo mientras esté controlado y se produzca con objetivos de mejora: “De ser mejor y no de tener más”.

  • Y una última… la que llamábamos la de “los tres hermanos”. Silvio Rodriguez, en su canción: “Fábula de los tres hermanos”, nos explica la historia de tres hermanos que deciden ir a ver mundo, cada uno por su lado. El primero centra su estrategia en concentrarse en dónde pone el pié… una de “a corto plazo” que nos permite salvar el día a día pero que nos priva de la visión del futuro que nos espera. El segundo, por el contrario, se dedica a otear el horizonte sin fijarse en el terreno que pisa en cada paso. Una de “a medio/largo plazo”, pero sin considerar cómo subsistir hasta que ese futuro se convierta en presente. El último combina las estrategias de sus hermanos: Un ojo en “a corto plazo” y el otro en el “a medio/largo plazo”. Consigue recorrer más distancia y en mejores condiciones, pero le supone un esfuerzo añadido el tener que gestionar varias estrategias simultáneamente. Consigue comer el día de hoy pero con la certeza de orientar sus pasos a garantizar la comida de sus futuros días.

Puede que nuestras recetas de gente pequeña y de dimensión doméstica no sirvan para las situaciones macro… o puede que sí… ¿Quién sabe?

No puedo terminar este post sin dejaros una frase que escuché el otro día en la misma emisora que me taladra con lo del DÉFICIT:

… Si piensas que el conocimiento es caro…

… prueba con la ignorancia…”

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12 respuestas a La crisis y la caja de cambios del Ford-Lotus…

  1. Ane Aguirre dijo:

    Pues sí, pensar “en pequeño” ayuda a entender mejor. Muy útil la distinción entre “un montón de galos” y “muchos galos juntos”. Me la quedo :).

    Muy buena la viñeta de Felipe y Susanita……..

    • Bakio dijo:

      Kaixo Ane:
      Bienvenida al mundo de los “pequeños”.
      Cierto!!!
      A veces, cuando nos enfrentamos a un problema muy complejo, como diseñar y construir la estación espacial internacional, nos quedamos bloqueados y no sabemos ni por donde empezar.
      Llegado a ese punto yo suelo “descuartizar” el proyecto en varios trozos y estos en otros más pequeños. Y así sucesivamente, hasta que obtengo trocitos que si sé resolver. Al fin y al cabo todo se reduce a construir muchas piezas sencillas y ensamblarlas en el orden correcto… y apretar tuercas y tornillos no parece una misión tan “difícil”… Un recorrido de ida y vuelta, desde lo macro a lo micro, que nos permita resolver el problema y conseguir otro punto brillante en el cielo de primavera.
      salu2

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  3. Mikel García Larragan dijo:

    Muy buen post Gorka. Creo que son recetas perfectamente aplicables a la situación macro.

    Lo de Kirchhoff ya lo explica también muy bien la Blasa (creo que así se llama) cuando dice aquello de “las gallinas que entran por las gallinas que salen”, sólo que en tiempos de crisis salen bastante más gallinas de ls que entran.

  4. lalala dijo:

    Espero que yo tb esté invirtiendo (en rojo) para coger carrerilla…jeje!
    me ha encantado el post!

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