Surf+Miguelito+Orellana=Web 2.0 (y II)

… Me refiero a aquella América posterior al descubrimiento. Una América de la que ya se sabía que no era una isla, tampoco la anhelada Zipango ni las tierras del Gran Kan… No se sabía quién vivía allí, qué montañas albergaba, qué ríos la atravesaban ni las riquezas que albergaba… pero sí barruntaban que era algo gordo, de la que se podría sacargloriaaquitopg6 mucho provecho y que era merecedora de ser explorada. Lo mismo ocurre con Internet y las redes sociales… no se sabe muy bien cómo funcionan, quiénes viven en su seno, qué utilidad podemos sacar de ellas… pero sí “barruntamos” que nos podrían permitir llegar más lejos, a más gente y más rápido que las tradicionales redes sociales basadas en átomos en lugar de bits.

A América fueron muchas personas en aquellas primeras incursiones. Los primeros en poner los ojos en tierra americana fueron los grandes monarcas de la época, ávidos de más riqueza, más tierras y más súbditos sobre los que mandar. También fueron aventureros, guiados por la curiosidad, en busca de nuevas experiencias, retos y aventuras. Otros fueron obligados al tener que elegir entre ser ajusticiados en el cadalso de cualquier ciudad europea o migrar al nuevo mundo. Muchos lo hicieron buscando medrar y enriquecerse de una forma rápida y sin tener en cuenta la devastación que iban dejando a su paso. Más de uno, como Francisco de Orellana, se obsesionó con la búsqueda del mítico “El dorado”. Otro grupo fue con la intención de “evangelizar” y convertir a los lugareños a la única, incuestionable y gran verdad… la suya. Y por último, un número no pequeño de ellos, se dedicaron a convencer y mandar a incautos al nuevo continente… pero sin haber pasado ellos mismos de Sanlúcar de Barrameda.

De la misma forma… en las redes sociales existen monarcas, como Google, Microsoft, Apple y los nuevos reyes FaceBook, Twitter… que buscan hacerse con un buen trozo de las redes sociales en el que “reinar”. También existen “aventureros”, como el que suscribe, que se internó en la selva 2.0 en busca de nuevas experiencias y cargado de curiosidad. También hay empresas y colectivos que buscan en la Web 2.0 una posible salida a la crisis que nos acucia, una salida casi desesperada… o morir. Desaprensivos, piratas o apandadores también merodean por las redes sociales en busca de personas a las que asaltar y robar… dinero o información o ambas cosas. Y gentes que dedican sus esfuerzos a cantar las excelencias de la Web 2.0… a modo de encantadores de serpientes o flautistas de Hamelín, habiéndola visitado anteriormente… o sin conocerlas por experiencia propia.

Muchos fueron los que se embarcaron en aquella aventura, y pocos los que regresaron para contarlo y menos los que volvieron con riquezas en su zurrón. De la mayoría no hubo noticia alguna. Nunca supimos si habían perecido en la travesía del Atlántico y no llegaron a poner sus pies en América; si lo consiguieron pero murieron de hambre y miseria… esa misma hambre y miseria de la que huían del viejo mundo, si fueron víctimas de alguna tribu de indígenas y sirvieron de plato fuerte en algún banquete en honor a sus dioses o de sacrificio para aplacar la ira de los mismos; si perdieron sus vidas a manos de sus propios compañeros de viaje; o si se perdieron vagabundeando por sus caminos y veredas sin alcanzar destino alguno.

Lo mismo ocurre con las famosas redes sociales. Casi nunca sabemos los resultados de las incursiones de las empresas en ese mundo. Son contadas las ocasiones en las que nos llegan noticias sobre alguna de ellas, la mayoría de éstas hablan inglés y casi todas utilizan expresiones como: “enorme”, “gran”, “descomunal”, “grandioso” o “estupendo”. Expresiones que se anteponen a la palabra “éxito”. Este binomio de palabras plantea dos problemas. El primero la imposibilidad de valoración objetiva de algo “enorme-gran-descomunal-grandioso-estupendo”… Imaginad que tuvierais que meter eso en vuestra cuenta corriente o pagar con ello la cuenta en el restaurante en el que cenasteis la última vez con vuestra cuadrilla. Por no mencionar la cara del camarero de turno… (aunque si éste contara con la mitad de la sorna y flema que tenía mi aitite Alejandro… respondería, con una sonrisa de oreja a oreja, que no podía aceptar el pago porque no tenía forma de proporcionarnos el cambio a semejante importe!!!) La segunda cuestión estriba en la definición que se esconde en la palabra “éxito”. Para unos podría ser facturar un “X%” más directamente a través de Internet, para otros establecer “Y” nuevos contactos de calidad que nos permitan futuras operaciones o colaboraciones, o disponer de una descomunal lista de “Z” “amigos”, “seguidores”, “fans” o “contactos”… dispuestos a escuchar todos aquellos mensajes que estamos dispuestos a lanzar por cuenta propia o ajena. Todos son válidos, y casi todos lícitos, pero lo importante es tener claro cual es el nuestro y la forma cuantitativa y cualitativa para su valoración, y ponerla en práctica en e momento que creamos oportuno.

Una última semejanza entre aquella América post-descubrimiento y las redes sociales estriba en que ni en una ni en las otras los resultados eran inmediatos. Pocos… o nadie que llegara al continente americano consiguió éxito y riquezas al poco de poner el pie en tierra firme. Tuvieron que luchar, caer, levantarse, volver a luchar… durante muchas lunas para conseguir sus objetivos. En el mundo 2.0 ocurre algo semejante. El proceso 2.0 debe plantearse como algo a medio plazo y se asemeja más a una carrera de fondo, como la maratón, que a una carrera rápida de velocidad como los 100 metros lisos.

Una vez dibujado el mapa real de las redes sociales… la cuestión estriba en decidir si pueden ser algo interesante para la empresa. Si el esfuerzo y la dedicación necesarias para encarar esta aventura 2.0 es proporcional a los resultados esperados, teniendo en cuenta el grado de incertidumbre y riesgos de semejante empresa. Llegado a este punto,  muchas empresas se giran sobre sus propios talones, se marchan por donde han venido y abandonan la idea de aventurarse en tierras americanas 2.0. Pero hay quienes se atreven a aceptar semejante envite y deciden embarcarse rumbo a nuevo mundo 2.0. Y son a éstas a las que me encargo de acompañar y guiar en la travesía. Es imposible garantizar el “éxito”, ni tan siquiera que el libro de ruta marcado permanezca inalterado en toda la singladura, o que las diferentes encrucijadas a las que nos enfrentemos nos lleven a lugar esperado, o que las decisiones de elegir recorrer uno u otro de sus ramales sean la opción correcta; habrá que andar muchas de ellas y desandar alguna… Pero sí podemos intentar minimizar los vagabundajes o movimientos erráticos a los que nos enfrentaremos. Para ello siempre partimos de cinco preguntas y cinco respuestas… preguntas y respuestas que nacen en nuestra realidad. En esa realidad llena de “átomos”, y no de “bits”, que es nuestra empresa. Preguntas y repuestas que nos ayudarán a cimentar y orientar nuestra aventura 2.0:

  • ¿Qué vendemos?
  • ¿A quién vendemos? ¿Dónde están? ¿Cómo son?
  • ¿Por qué nos compran a nosotros y no a nuestra competencia?
  • ¿A qué queremos que huela nuestro negocio?
  • ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Cómo medirlo?

Esto que en el lenguaje consultor se llama: público objetivo, ventaja competitiva, ROI… pero en un idioma llano, fácil de entender y cercano al de la gente de la calle. No importa el tiempo que dediquemos a responderlas, siempre y cuando éste sea finito. Lo importante es encontrar respuestas concretas, sinceras y ajustadas a la realidad… nuestra realidad. Cuanto más aquilatadas sean, más certera será nuestra incursión en el mundo 2.0 y conseguiremos un mejor alineamiento entre nuestra compañía-átomos y nuestra compañía-bits.

A partir de ahí realizamos un proceso de criba y selección de aquellas herramientas 2.0 que pueden ser más adecuadas en nuestro caso y aquí y ahora. Diseñamos una lista de tareas concretas que precisamos realizar para utilizar cada una de ellas, determinando: alcance, persona responsable, periodicidad, prioridad y precedencia entre tareas… En definitiva, un guión que seguir en nuestra singladura 2.0. Un guión al que ceñirnos, pero un guión flexible que podremos ir adaptando a medida que avancemos en nuestra aventura.

A partir de ahí, tal y como dice el sin par Capitán Alatriste…

“… No queda sino batirse…”

Alatriste drawing 2

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en comercio, Empresas, Innovación, Personas, pymes, Redes Sociales, Tecnología, Web 2.0. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Surf+Miguelito+Orellana=Web 2.0 (y II)

  1. Pingback: Surf+Miguelito+Orellana=Web 2.0 (I) | El mundo está a favor de los pequeños…

  2. Me parece una opinión bastante acertada. Curiosamente una lectura de esta misma mañana me ha venido a la mente 🙂 http://edzardernst.com/2012/12/how-to-become-a-charlatan/

    • Bakio dijo:

      Hola joven:
      Muchas gracia por tu visita el “mudo de los pequeños”, tu comentario y tu aportación.
      Es agradable comprobar que a veces, muy pocas veces pero a veces, los problemas e inquietudes de los “grandes” coinciden con los de los “pequeños”.
      salu2 y te espero en futuras visitas.

  3. Bakio,

    estupendos dos artículos sobre este nuevo mundo, … ni yo mismo lo hubiera explicado ni escrito mejor (ni con un gran esfuerzo) aunque parte de la sensación la expliqué en mi entrada http://importancioso.wordpress.com/2012/06/26/el-sindrome-de-nicholson-y-las-redes-sociales-como-salir-de-este-infierno/
    yo también sufrí, en Zarautz y con una edad similar, a un madrileño que acababa de llegar en junio a coger olas y remaba desde el horizonte diciendo “aparta macho que voy”, y me aparté porque llevaba cogiendo olas desde semana santa y al agua entro para divertirme.
    Tu aportación principal es esa de “Pero sí podemos intentar minimizar los vagabundajes o movimientos erráticos a los que nos enfrentaremos.”
    Seguiremos en contacto, Joven!

    • Bakio dijo:

      Hola joven:
      Peru Arlotegabeitia, alias Arlote, decía: “… la vida es corta y ancha, y hay que recorrerla en zig-zag…” así que dejemos a los “madrileños” de turno con sus asuntos y sigamos paso a paso nuestro camino… sin perder el norte, el sentido de la vida y sobre todo sin dejar de divertirse.
      Bienvenido al “mundo de los pequeños”… te dejamos una llave para que vuelvas cuando quieras y sin llamar…
      salu2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s