Carta abierta a Itziar Uriarte

El bueno de Joaquín Sabina, en su canción “Cómo decirte, cómo contarte” nos decía aquéllo de: “… Qué consejos voy a darte, yo que ni siquiera sé cuidar de mí…”. Además, tengo a Itziar por una persona inteligente, razonable y disciplinada y, por si fuera poco, cuenta con tres inmejorables “coaches” a su alrededor que la cuidan, protegen y orientan, pero dejándole un gran margen de maniobra para que no deje de ser quien es… Así que no voy a caer en la tentación de dejárselos aquí a pesar de que la arrogancia de la juventud nos empuje a ello… porque a pesar del color blanco de mi barba… yo también sigo siendo joven.

Itziar acaba de obtener la licenciatura de Químicas en la UPV… a priori una joven licenciada más en la calle y carne de cañón para trabajar en una de las mayores empresas del Estado: las oficinas del paro. Pero hay unas cuantas cosas que hacen diferente a Itziar.., y por una de ellas acaba de saltar a la palestra del “candelabro”IciarUriarte_web estos últimos días. Seguro que no es la faceta de su vida que más le preocupa ni de la que más orgullosa se pueda sentir, ni la que más satisfacciones le haya podido proporcionar, pero sí es la que más “titulares” ha vendido. Varios medios de comunicación se han hecho eco de sus 29 Matrículas de Honor y el premio “Suschem España Jóvenes Investigadores Químicos” que el jurado le ha otorgado por unanimidad. Así que les dejo a ellos el honor de contároslo

Ayer la entrevistaron en el programa “Boulevard” de Radio Euskadi que tan diligentemente lidera Dani Álvarez… y hubo varias cosas que me llamaron la atención:

  • La primera, y no demasiado buena, fue comprobar que la cuantía del premio después de tanta excelencia, esfuerzo y sacrificio ascendía a la friolera de 1.000€… y si tenemos en cuenta que la persona que acaba de ganar un concurso televisivo, que acaba de alcanzar su 14ª edición, ha sido “agraciada” con 300.000 de los mismos euros por pasar recluida 127 días dentro de una pseudo-casa cuajada de cámaras… El retrato de la sociedad en la que vivimos, que nos hemos fabricado y vamos a dejar a nuestros hijos e hijas no nos “saca”, a mi modo de ver y entender, muy favorecidos que digamos.

  • La segunda, mucho más positiva y alentadora, pone de manifiesto el carácter humilde de Itziar y la calidad de su escala de valores. En un momento de la citada entrevista, Dani le pregunta sobre las 29 matrículas y sobre el total de las asignaturas cursadas y ella le responde que no las había contado, ni las unas ni las otras. Conozco unas cuantas personas “primeras de su promoción”, y no pocas de ellas dedicaban parte de su tiempo a contarlas, a contárselas a otros y a calcular una y otra vez cuántas asignaturas faltaban por terminar, cuál era la “ventaja” que sacaba al segundo clasificado y el esfuerzo a realizar para asegurarse esa primera plaza. Gentes que vertebraban y dirigían sus energías a la consecución de su “éxito” y que, en no pocas ocasiones, hacían gala de eso de “el fin justifica los medios” utilizando “tretas” o maniobras más que cuestionables con tal de alcanzar su anhelada meta. No es objeto de mi comentario detraer ni denigrar a aquellas personas que persiguen el éxito con ahínco, sino poner de manifiesto la calidad humana de la propia Itziar.

Curioso este “palabro”: Éxito. El éxito me recuerda a esas bebidas espirituosas con un alto grado de alcohol en su composición. Cuando nos regalamos un buen lingotazo de “esos”… nos permite aletargar lo malo y amplificar lo bueno, nos dota de poder sobrehumano como si fuera la pócima de mis amigos los galos y nos lleva a pensar, o mejor sentir, que somos los amos del mundo tal y como gritaba a los cuatro vientos el bueno de Leonardo di Caprio desde la proa del insumergible Titanic. Pero pasado el momento de euforia… ni el Titanic era tan insumergible… ni somos los amos del mundo… lo que queda, especialmente si el espirituoso es de esos de garrafón, es una descomunal resaca que puede llegar a anularnos durante bastante tiempo. Llegado el caso, podemos aplicarnos una nueva ración de lingotazo-terapia con el objetivo aquel de que un clavo saca otro clavo y evitar sufrir resaca alguna… pero con un riesgo más que elevado de terminar con un hígado hecho fosfatina o con las neuronas bañadas en alcohol del malo. También podemos intentar relativizar la importancia de las cosas, no dejarnos llevar y dosificar el consumo de bebidas alcohólicas y no permitir que nos nuble la vista y nos aleje de la realidad.

El éxito podría asimilarse a uno de esos “güisquis” de garrafón, nos embriaga pero nos puede velar la visión de la realidad si no lo gestionamos de manera adecuada. Llegado ese momento, yo suelo hacer un experimento. Es fácil, no hacen falta complicados aparatos de laboratorio, elevados presupuestos ni salas blancas. Lo único importante es ser honestos con nosotros mismos y no hacernos trampas al solitario:

Después de habernos “regalado” una buena ración de éxito… apago el “artilugio” que esté utilizando en ese momento… me acerco a alguna ventana cercana que dé a la calle y dedico un ratillo a observar el devenir de los viandantes. Gente anónima que poco o nada tiene que ver conmigo ni con mi éxito, pero que vive en el mundo real. Me pregunto qué es lo que pensarán ellos y ellas de mi “éxito”. Si la respuesta es que les devorarían las llamas de la pasión y que les entrarían unas ganas irrefrenables de estrechar mi mano y no limpiársela el resto de su vida en signo de respeto y admiración… sigo con mi borrachera… pero si la respuesta es que se encogerían de hombros y responderían con un lacónico: “Vale, pero… ¿y qué?”… Significaría que más que éxito sería un “exitillo”, o simplemente un pálido espejismo reflejo de mi “micromundo”. Hasta ahora… la respuesta siempre ha sido la segunda… y me ayuda a aplicarme una buena dosis de cura de humildad y evitarme una posible resaca pos-éxito.”

Pero… ¿qué es eso del éxito?. Según la RAE:

exito_rae

No pocas veces he ido formulando esta pregunta a las personas que me he ido cruzando y he obtenido casi tantas respuestas diferentes como preguntas he lanzado. Muchas las entiendo, algunas las comparto y otras, como una que me han enviado esta última semana, ni las entiendo ni las comparto.

Para mí, el concepto más claro y ajustado de lo que es el ÉXITO, y lo he escrito con mayúsculas no porque lo quiera decir gritando sino porque me parece el éxito llevado a la dimensión más superlativa posible, me lo recordó un buen amigo mío y buen conocido de nuestra querida Itziar hace unas pocas semanas. Esta persona, una de esas contadas que son fáciles de querer y nos dejan una huella grande y profunda pero cálida, suave y cariñosa al mismo tiempo, está atravesando momentos difíciles. Una persona de esas que nunca ha tenido más galones en la guerrera que los que le otorgan su calidad humana y su eterna y desinteresada disposición a ayudar. Una persona a la que nadie debe pleitesía, peaje ni temor o miedo alguno… solo agradecimiento y amor.

Sus amigos más allegados organizaron una comida en la que reunir a todas aquellas personas en las que ha dejado huella, con la idea de decirle a la cara: “te queremos”. Y en poco más de una semana y media, con el mero uso del boca a boca, consiguieron reunir a casi 200 personas en aquella mesa dispuestas a agradecerle su amistad y devolverle un poco del amor que él nos ha regalado. 200 personas venidas de diferentes lugares, algunos cercanos y otros lejanos, venidas de diferentes mundos y muchos sin intersección entre ellos. Personas con un único nexo de unión… la amistad hacia y desde esta persona.

Eso y no otra cosa, mis queridos habitantes de los pequeños, es el ÉXITO.

Os dejo con un “postillo” que escribí ahora hace ya dos años y medio y en el que intentaba explicarle a Iratitxu por qué merece la pena venir a este mundo… a pesar de la que está cayendo. También os dejo con un audio de la entrevista de Itziar en el mencionado programa de Boulevard de Radio Euskadi.

Un beso para Itziar con todo mi cariño y por extensión con el de todas y todos los habitantes y visitantes de “El mundo de los pequeños”, y mi deseo de que siga por esa senda de éxitos pero sin traicionarse a si misma y sin dejar de ser quién y cómo es.

:**

PD: Pocos días después de escribir este post, apareció publicada, el diario “El correo” una entrevista a la propia Itziar con ocasión del premio y sus CV. Aquí os la dejo también.

elcorreo_itziar

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